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Avanza el desafío de producir saberes en comunicación

Viernes 25 de noviembre de 2016

En las oficinas del CONICET se presentaron los primeros resultados de las investigaciones que están llevando a cabo los siete equipos ganadores de los PIO CONICET- Defensoría del Público. Nuevos relatos amanecen en una coyuntura comunicacional compleja que empieza a delinear sentidos nunca antes estudiados.

Teorías sobre medios desarrollados por las audiencias, discusiones críticas acerca de derechos tratadas en programas de entretenimiento, normativas que influencian producciones antes consideradas banales, deterioros de agendas que visibilizan y refuerzan determinadas violencias, paralización de políticas de legalización y fomento de medios audiovisuales sin fines de lucro, programas televisivos que incrementan la tutela de una clase sobre otra y lenguajes disímiles entre noticiosos de provincias del noreste y el noroeste pero que coinciden en legitimar representaciones identitarias tradicionales aparecen como  las primeras conclusiones de los trabajos que los siete equipos de investigación que llevan adelante sus proyectos en el marco del Convenio CONICET-Defensoría del Público expusieron en la primera reunión de seguimiento, la cual se realizó el 22 de noviembre en el tercer piso de las oficinas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

Durante seis horas, en el salón 302, y frente a la directora de Convenios y Proyectos del CONICET, Patricia Maccagno; a la Doctora y Abogada Analía Elíades y a la Licenciada y Profesora Silvia Delfino como miembros de la unidad evaluadora; y al Director de la Dirección de Análisis, Investigación y Monitoreos, el Dr. Gerardo Halpern, y al Licenciado Luciano Beccaría como representantes de la Defensoría del Público, los y las investigadoras presentaron el estado de avance de sus trabajos, que según explicaron, se encuentran entre el 30 y el 70% de desarrollo y cuyos resultados se publicarán en una impresión conjunta entre ambos organismos. Estas investigaciones tienen como función descubrir y fundar sentido sobre las distintas realidades de los medios de comunicación nacional, tarea nunca antes impulsada por dos organismos gubernamentales sobre medios de comunicación.

La charla fue inaugurada por el Dr. Halpern, quien aseguró: “La Defensoría y su acuerdo con el CONICET permite construir otro tipo de discurso estatal, un discurso amparado en la defensa de los derechos humanos que los reivindica aún en un momento histórico en el que parecieran estar puestos como productos de un discurso que los mercantiliza y los fetichiza. Nosotros estamos dispuestos a seguir peleando por su reivindicación”. Y concluyó: “No hay tecnología más distribuida en la Argentina que el televisor. El 98% de los hogares tiene un televisor; el 76%, dos. La penetración del cable supera el 70%. Hay pocas prácticas culturales más distribuidas en la Argentina que el televisor. Pocas cosas sabemos que dicen las personas sobre qué es eso, y hacer ese trabajo es un desafío”.

Según Natalia Aruguete, miembro del equipo que está trabajando sobre un estudio integral del circuito productivo de la noticias relacionadas al delito y la inseguridad de los noticieros de mayor  audiencia en la Argentina, “llevar adelante este proyecto que está financiado por la Defensoría y el CONICET es una forma de hacer una apuesta política y generar herramientas de análisis de cómo llega este circuito productivo, y sobre todo, cuáles son las características de la narrativa audiovisual de violencia e inseguridad que pueda ser una propia herramienta para la Defensoría y sus análisis. Es muy importante que no se quede en una instancia académica”. Para Tomás Viviani, integrante del conjunto que investiga las configuraciones mediáticas en torno a la inseguridad: “No hay antecedentes en nuestro país de investigaciones vinculadas a medios masivos de comunicación en estas condiciones.” Y aseguró: “Es una situación inaugural, muy prometedora que nos entusiasma a todos como actores del sistema académico”.

“En esa línea, la Defensoría ha sido un organismo del Estado que no ha tenido una mirada ni ingenua, ni soberbia, ni indulgente en relación a las audiencias y la relación de las audiencias con los medios. Estos proyectos están pensados desde ese lugar”, destacó el Dr. Halpern. Por su parte, Carolina Justo Von Lurzer, miembro del equipo que investiga la politización del espectáculo y que adelantó un primera mirada sobre lo que están investigando, agregó: “Las audiencias saben lo que ven, conocen las características de la programación que ven, pueden distinguir entre tipos de programa, entre formas de tratamiento adecuadas o no para ciertos temas. Hacen evaluaciones sobre aquello que ven. En relación a programas como los que trabajamos eso es muy importante porque se suele pensar que las audiencias son manipuladas, no comprenden, miran una televisión que es absolutamente banal y no les aporta nada”. También están encontrando que respecto a la cuestión de los derechos, “ciertos temas que son de interés social aparecen trabajados no sólo en los espacios informativos clásicos, sino también en estos espacios de entretenimiento, y muchas veces, las audiencias relatan conocimientos o informaciones o dan opiniones en relación a temas clave de debate público -por ejemplo, la violencia de género-, o a temas que aparecieron trabajados o mediatizados en esos espacios de entretenimiento. Eso para nosotras también fue muy interesante: pensar cómo aquello que se debate públicamente en la sociedad también aparece y se pone en relación con las audiencias en estos espacios que, en principio, a simple vista o desde el sentido común académico, parecerían ser espacios totalmente banales.”

Parte del mismo equipo de trabajo, Florencia Rovetto añadió: “lo que también nos interesa ver es justamente eso: cómo se articulan en un contexto altamente mediatizado en donde la televisión tiene una gran penetración, tanto los temas emergentes o fundamentales en las vidas de las personas que tienen que ver con su sexualidad, sus arreglos familiares, sus vínculos de pareja y demás. Cómo son mirados en la tele, cómo son mirados por ellos mismos a partir de las mediatizaciones que hacen los programas que analizamos y cómo son pensados por quienes los producen”, entre otras posibles miradas.

Gabriel Kessler, que forma parte del equipo que investiga el estudio integral del circuito productivo de las noticias sobre delito e inseguridad, detalló: “creemos que es la primera investigación en Argentina y en América Latina, de manera integral, de las distintas fases del proceso de producción de las noticias sobre delito, inseguridad y violencia en los noticieros más vistos de las cuatro ciudades más pobladas del país. Cuando nos referimos al proceso integral, nos referimos a analizar tanto la propiedad de los medios como la concentración, o cómo influyen en las rutinas periodísticas; qué noticias son las que realmente llegan, qué sentido se le da a la noticia, cómo es mostrada, el efecto que tiene en crear agendas, si las agendas son los temas que se discuten y el modo en que se discuten. Y, además, la recepción de las personas. Es muy importante esta iniciativa de la Defensoría del Público porque el proyecto rescata las miradas del público, sobre cómo son influenciados en su vida cotidiana”.

“Por un lado, lo que tenemos más avanzado es el análisis de las narrativas mediáticas y ahí nosotros estamos trabajando con la idea de violencia mediática y cómo estas narrativas no solo visibilizan cierta violencia, sino que además las refuerzan, las crean, las producen. Lo que nos falta es tratar de ver cómo se entraman esos discursos en la vida cotidiana de las personas”, relató Guillermo Romero, miembro del equipo de investigación que estudia la configuraciones mediáticas en torno a la inseguridad en los informativos nacionales y su recepción e impacto en la vida de las audiencias.

María Soledad Segura, quien integra un grupo de investigadores e investigadoras que está avanzando sobre las condiciones, estrategias y desafíos de las radios y televisoras comunitarias desde la sanción de la Ley 26.522, adelantó que desde la sanción del Decreto de Necesidad y Urgencia 267 firmado a días de la asunción del presidente Mauricio Macri: “Han habido muchísimos cambios en las políticas de comunicación porque se paralizaron todas las políticas de legalización y todas las políticas de fomento destinadas al sector sin fines de lucro y esto tiene un impacto gravísimo en el sector en un contexto de altísima inflación, de recesión económica, de incremento del costo de los servicios. Hay radios que han tenido que reducir sus horarios de transmisión por no poder pagar la luz. Y lleva también esta paralización de los procesos de legalización a extremos de judicialización con criminalización de medios comunitarios, judicialización cuando hay interferencias porque el ENACOM tampoco está resolviendo administrativamente los conflictos por interferencias, cuando esto pasa a la Justicia siempre pierden los sectores más débiles, que en este caso es el sector sin fines de lucro.”

María Graciela Rodríguez es miembro del equipo de investigación que estudia la hipervisibilización de la pobreza y adelantó: “lo que estamos viendo, pero es una hipótesis muy  preliminar, es que hay un sutil desplazamiento hacia formas relacionales de estructura social por decirlo así rápidamente. Es decir, no la pobreza en sí como una identidad acabada con ciertos atributos que tendría supuestamente en sí misma, o como clase en sí, sino siempre en relación a un otro que es el que la pone en escena.”

Para finalizar, Alejandra Cebrelli, que está investigando las identidades y representaciones de la diferencia socio-cultural en telediarios de aire del noreste y noroeste argentino, detalló que con el grupo que trabaja están encontrando que: “Primero hay una disparidad muy grande de los telediarios del NOA y del NEA, respecto de los telediarios de los canales de aire de referencia de circulación nacional. La segunda cuestión es que las características inclusive de las formas, los lenguajes, las gramáticas de esos telediarios, hasta la forma de narración no son idénticos, ni de telediario a telediario, ni intrarregionales. Por ahí hay algunas cuestiones comunes intrarregionales, pero que tienen que ver más con una situación de marginalidad y de imposibilidad relacionada con las formas de producción económica de los canales, que son escasas: siguieron siempre loteando los espacios, pese a la LSCA lo hicieron exactamente igual”. Y finalizó: “Sin embargo, sí vemos ciertas coincidencias que tienen que ver con las formas de legitimar las representaciones identitarias más tradicionales, que tienen que ver más con el sentido común. En eso sí vemos que hay una fuerte persistencia y lo mismo a la hora de la representación de los gauchos. La otra coincidencia es en las formas de deslegitimación y de estigmatización de los sectores vulnerables.”

El camino ya está trazado, los corpus ya fueron definidos y ya se empezaron a delinear sentidos que necesitan ser estudiados y aplicados. Porque como afirmó una de las investigadoras: “la televisión está muy lejos de ser un ruido de fondo” y ahora, y por primera vez en la historia de la comunicación en la Argentina, sus avances y posibilidades están siendo investigadas.

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